Parejas: entre sábanas anda el juego

Si somos sinceros y no nos queremos mentir a nosotros mismos, debemos reconocer que el sexo, y todo lo que lo rodea, es un tema de interés universal que no conoce barrera ni entiende de horarios. Dónde sea, cuándo sea, a la hora que sea y en ocasiones con quién sea, siempre estamos dispuestos a dejar de lado lo que estemos haciendo si se trata de incursionar sobre cualquier cosa relacionada con las relaciones sexuales. ¿Somos por eso unos salidos? Ni mucho menos, parece que es lo natural en cualquier persona sana y con la suficiente madurez tanto física como mental.

Por tradición, también se dice que el tema del sexo interesa mucho más a hombres que a mujeres, lo cual es un comentario algo machista pero que sin embargo podría tener algo de verdad; claro que hay que tomarlo de buena manera y no por su lado discriminatorio, y es que en realidad las convenciones sociales parece que requieren que sean los hombres no sólo los más interesados, sino también en los que recae la parte activa de una relación sexual (no sólo tiene un lado bueno, sino también malo), y que las mujeres estén ahí para aprender y sólo si sus sentimientos están involucrados. Sí, lo sé, una forma de pensar antigua y que además ya no se corresponde mucho con la realidad, pues la aparición de las chicas xxx ha echado por tierra esta concepción. ¿Y quién son ellas? Una nueva generación de mujeres que toman su sexualidad en serio, queriendo ser las dueñas de sus cuerpos y sus relaciones, y que influenciadas por los aires de libertad de los últimos tiempos y cosas tan habituales ahora como el porno online, deciden cuándo, cómo y con quién quieren tener sexo (un poco a lo Pretty Woman, pero sin cobrar… al menos algunas).

Así que, si dejamos atrás estos prejuicios que a nada nos llevan, y queremos que realmente una relación en pareja heterosexual (de las homosexuales ya hablaremos otro día) funcione, quizá estaría bien centrarnos en todo aquello que se supone los hombres saben de las mujeres a la hora de la intimidad, pero que en realidad pocos conocen. De seguro, si eres un poco experimentado con las féminas, te habrás dado cuenta de que a ellas el “aquí te pillo aquí te mato” no es algo que las apasione especialmente; puede que lo disfruten de vez en cuando, pero en general prefieren ir a la cama y tomarse las cosas con tranquilidad y pausadamente. Por eso, una vez que tengas claro que el dormitorio es el mejor campo de terreno donde jugar, el siguiente paso sería conocer las cosas que les gustan al equipo contrario a la hora del sexo.

Analogías deportivas aparte, estas cosas no son tan fáciles de saber como parece, porque por supuesto cada mujer es un mundo y tiene gustos personales, aunque los hombres tendamos a pensar que no. Para empezar, sus cuerpos tienen muchas más zonas erógenas de las que los tíos piensan, así que el mejor consejo y el más práctico que podemos recibir es: prueba y fíjate. Esas dos simples palabras pueden hacer que tu pareja alucine en colores al tener sexo contigo, pues irás haciendo algo así como el método de ensayo y error, y si sabes reconocer e interpretar sus señales, conseguirás una forma de hacerla disfrutar hecha justo para ellas y sólo para ella; y no tengo ninguna duda de que tú también lo disfrutarás al máximo. Lo mejor de todo este es que, si cambias de pareja, tendrás que volver a empezar por supuesto… ¡lo que equivale a empezar todo el proceso otra vez, con la dosis de morbo y erotismo que puede acarrear!