Jovencitas, siempre objetos del deseo…

Si le preguntas a cualquier hombre de entre 15 y 80 años, mas o menos, qué tipo de mujeres les gustan, seguro que puedes escuchar diversas opiniones: más altas, más bajas, morenas, rubias, pelirrojas, delgadas o quizá rellenitas… Hay un montón de gustos por supuesto, pero si te vas directamente al lado oscuro de la cuestión, y les preguntas por las mujeres que representan sus mitos eróticos, apostaría a que la gran mayoría te contestarían, sin ningún género de duda, que son las colegialas xxx. Y es que, amigos, desde la Lolita de Navokov y llegando a las chicas del hentai, el ser una estudiante joven no deja de ser una tentación para la gran mayoría del género masculino.

Y no, no estaríamos completamente ante un tipo de depravación, aunque nos lo parezca cuando lo escuchamos de hombres de cierta edad, que ya podrían ser padres o incluso abuelos de algunas de ellas. Puede que haya una franja de edad entre los tíos en que las chicas jóvenes no sean tan atractiva, algo así como en la madurez: cuando no son tan mayores como para dejar de relacionarse con ellas, pero ya han tenido cierta experiencia con mujeres y les gustan parejas que también la hayan tenido. Pero, quitando cierto momento vital en que quizá una madurita pueda hacerte saltar los plomos (sexualmente hablando), lo normal es que, porque es lo que tienes a mano, o porque ya no es fácil acceder a ello, te gusten las jovencitas, aunque sea a distancia y sólo para soñar en plan fantasía erótica.

Últimamente, están haciendo furor en esta parte del mundo las colegialas de Japón, por aquello del exotismo, de que nos queda muy lejos, y que en realidad no llegamos a comprenderlo demasiado. Estamos hartos de ver en el manga, ya sea leído o visionado, a estas estudiantes con uniforme (aunque su edad es indeterminada), que acaban ligándose a todo el que les entra por el ojo, más tarde o más temprano; y al igual que en estas animaciones, todos nosotros caemos rendidos a sus pies, aunque en realidad no estemos acostumbrados a estas jovencitas de largas melenas y grandes ojos (o quizá debido a eso, quién sabe). Ahora se conoce que estas chicas de ficción corresponden a una realidad poco agradable que ocurre ahora mismo en el país nipón; pero, aunque sea así, es difícil escapar del embrujo que son capaces de provocar en todos nosotros, hombres que miramos a las mujeres con deseo.

Pero no pensemos que estas cosas oscuras pasan sólo en Oriente, ni perdamos el foco de lo que en realidad pasa en este lado del planeta. La cuestión es que las chicas cada vez empiezan antes a arreglarse, a preocuparse por su aspecto, a seguir la moda, y a interactuar con los chicos y, ¿qué pasa? Que entre todo esto, y que por lo general las féminas maduran antes que los varones, nos encontramos con una generación de jovencitas con las ideas muy claras y conocedoras del poder que tienen sobre sus congéneres masculinos; y ni siquiera tienes que ser un chaval para que lo ejerzan, si lo quieren son capaces de marear al más pintado. Y luego, bueno, no nos engañemos: un cuerpo joven, bien proporcionado, de piel suave, culo respingón y tetas turgentes… ¿a qué tipo no le gustaría algo así? Si llegan a gustarnos las mujeres más maduritas, ya pasadas la treintena, es porque cada vez se mantienen con ese aspecto joven durante más tiempo, digamos que gracias a los cuidados estéticos de los que disponen, de una mentalidad diferente, o quizá también gracias a la genética de las nuevas generaciones. Y cambiar todo esto y aceptar que la edad hace estragos en todo y conformarnos… bueno, no es fácil ni para unas, ni para otros.